Cómo identificar características del autismo temprano
Autor: Giovana Femat Roldán

El autismo es un trastorno de origen neurobiológico que origina un curso diferente en el desarrollo de las áreas de la comunicación verbal y no-verbal, las interacciones sociales, la flexibilidad de la conducta y de los intereses.
En la actualidad, se habla de los trastornos del espectro autista (TEA) para hacer referencia a todas las variaciones en la manifestación del cuadro, incluyendo el autismo típico, también conocido como tipo Kanner, y el trastorno de Asperger, que se diferencia del autismo clásico porque no hay retraso del lenguaje clínicamente significativo y sus habilidades cognitivas son normales.
Características específicas del autismo
Los síntomas característicos a los que dan lugar estas diferencias en el funcionamiento cognitivo de las personas con TEA, se refieren a tres aspectos fundamentales.
1. Relaciones sociales.
Las personas con TEA manifiestan poca motivación por interactuar con pares y dificultad para comprender, de manera espontánea, los códigos, normas y principios que rigen las interacciones sociales. Desde muy temprana edad se han encontrado diferencias significativas entre niños posteriormente diagnosticados con autismo y pares sin este trastorno, en conductas como el contacto visual, la sonrisa social, la imitación, el interés social y la expresión de emociones.
2. Comunicación.
Las dificultades más significativas de las personas con TEA en este aspecto se refieren al uso social del lenguaje, esto es, al uso espontáneo de la facultad innata de los humanos para expresar a otras personas deseos, pensamientos y experiencias; pero también incluye la posibilidad de comprender y responder a los mensajes que los demás transmiten.
La demora en la aparición del lenguaje es uno de los síntomas que comienzan a alarmar a los padres, aunque ya se han encontrado diferencias, incluso desde la etapa prelingüística, con menor cantidad de intenciones comunicativas o conductas protodeclarativas, por ejemplo: mostrar elementos de su interés combinando gestos, verbalizaciones y contacto visual con el interlocutor.
3. Conductas repetitivas e inflexibilidad mental.
La tercera característica de las personas con TEA, evidente desde los primeros años, se refiere a la preferencia por acciones que se repiten con cierto patrón, ya sea con su cuerpo o con objetos y la fascinación por determinados elementos, temas o actividades, que resultan poco funcionales e interferentes con otras actividades cotidianas, con el aprendizaje y con su participación en el entorno social.
Su insistencia en la invariabilidad da lugar a resistencia al cambio, que se traduce en reacciones emocionales y comportamientos intensos.

Causas que generan el trastorno del espectro autista
En la actualidad, posterior a varios estudios se ha determinado que el autismo es una disfunción física del cerebro que provoca discapacidad en el desarrollo. Es un trastorno cerebral complejo que afecta:
- La coordinación
- La sincronización
- La integración entre las diferentes áreas cerebrales.
Las alteraciones esenciales de estos trastornos se justifican por múltiples anomalías cerebrales, funcionales y/o estructurales.
En el estudio de las causas del autismo se han desarrollado varias teorías, que tratan de explicar el origen del síndrome autista. Ninguna de ellas por sí sola lo ha logrado. En la actualidad se considera que su etiología es multifactorial.
¿Cómo detectar el TEA?
Los padres son los primeros en detectar los síntomas, los cuales inician entre los 18 meses y los 2 años. Un grave déficit de las habilidades sociales y patrones restringidos, repetitivos y estereotipados del comportamiento, intereses y actividades son las principales características de todos los TEA.
Como tal no existen signos o síntomas patognomónicos para el autismo, no obstante, algunos déficits sociales tempranos parecen ser alertas para su diagnóstico. Los déficits sociales ocurren de forma temprana y pueden ser específicos, pero también pueden ser sutiles y difícilmente reconocidos por los padres.
Aproximadamente 20%, de los casos con TEA, presentan los síntomas de autismo tras un periodo de desarrollo normal que dura entre 12 y 24 meses. Luego se produce una regresión cognitiva que afecta en primer lugar el lenguaje. Esta regresión puede darse de forma gradual o súbita.
Este curso clínico característico del autismo funciona como un llamado de atención para el médico quien debe considerar su diagnóstico y abordarlo adecuadamente.
- Déficit en la comunicación:
La falta de lenguaje verbal se considera como un sello característico del autismo, especialmente si se acompaña de ausencia del deseo de comunicarse y de esfuerzos compensatorios no verbales para ello, como gestos. En algunos casos puede existir algo de lenguaje, el cual no es fluido y puede ser como un guion o estereotipado (ecolalia).
- Falta de mirada inapropiada:
La falta de mirada inapropiada se refiere a la dificultad para establecer contacto visual con otros, especialmente en situaciones que normalmente lo requieren, como durante una conversación o cuando un adulto le habla. El autismo se caracteriza por dificultades en las interacciones sociales, lo que puede llevar a que el niño evite o no mantenga contacto visual con los demás. En lugar de mirar a los ojos de los adultos o compañeros de juego, puede mirar hacia otros lugares, lo que hace que sea más difícil para los demás leer sus emociones o intenciones.
- Falta de expresiones de calidad y de disfrute con la mirada:
Los niños con autismo a menudo tienen dificultades para expresar sus emociones de manera adecuada. En circunstancias normales, cuando un niño disfruta de una experiencia, se reflejará en su rostro, mostrando una sonrisa o brillo en sus ojos. Sin embargo, los niños con autismo pueden no mostrar estas expresiones emocionales típicas, lo que dificulta que los demás comprendan sus sentimientos. En el caso de la mirada, es posible que no se conecten de forma emocional con el otro a través de la expresión facial o la mirada, lo que se interpreta como una falta de respuesta emocional a situaciones sociales.
- Falta de alternancia de vaivén entre el padre e hijo:
En las interacciones normales entre un niño y sus padres, existe una alternancia de señales no verbales, como miradas y gestos, que facilitan la comunicación. Por ejemplo, los niños pequeños suelen buscar la atención de sus padres y luego desviarla, alternando entre mirar a su madre o padre y explorar el entorno. Los niños con autismo, sin embargo, pueden no participar en este «vaivén» de interacción, lo que puede generar una sensación de desconexión. Esto está relacionado con la dificultad para establecer relaciones recíprocas, un aspecto clave del trastorno.
- Hace caso omiso a vocalizaciones:
Los niños con autismo pueden mostrar poca respuesta o incluso ignorar las vocalizaciones (palabras, sonidos o incluso el tono de voz) de los demás. Esto puede implicar que no responden cuando su nombre es llamado o cuando los padres o cuidadores intentan atraer su atención. Esta falta de respuesta a las vocalizaciones puede deberse a dificultades en la comunicación social, lo que puede resultar en una escasa comprensión de la intención detrás de las palabras o sonidos emitidos por otras personas.
- Falta de interés o de respuesta a cualquier enunciado neutral:
En los niños típicos, se espera que respondan a enunciados neutrales como «¿cómo estás?» o «ven aquí». Sin embargo, un niño con autismo puede mostrar una falta de interés o respuesta ante estos enunciados, ya que las personas con autismo a menudo tienen dificultades para interpretar o reaccionar a señales sociales de manera adecuada. Esto puede incluir no reconocer que alguien está intentando iniciar una interacción, lo que genera que el niño no responda a los enunciados como se espera.
