¿Qué es el tono muscular?
Autor: Giovana Femat Roldán

El tono muscular se relaciona con las funciones motoras y se refleja en diversas facetas, no exclusivamente en el desplazamiento corporal. Deben considerarse aspectos como el mantenimiento postural frente a la fuerza de la gravedad, la emisión de sonidos y, por tanto, la elaboración del habla, la movilidad ocular y elevación palpebral al dirigir la mirada, etc.
El tono muscular es el estado permanente de contracción parcial, pasiva y continua de los músculos. Se trata del estado de reposo de los músculos que ayuda a mantener la postura corporal acorde para cada movimiento.
El mantenimiento del tono no requiere de esfuerzos. Se regula mediante la actividad inconsciente del Sistema Nervioso (SN). Esta función tónica le proporciona la propiedad de regular la actividad permanente del músculo. Esto hace que la musculatura del cuerpo esté preparada para responder a las múltiples demandas de la vida.
Alteraciones del tono muscular
Cuando el tono muscular no es el correcto se pueden dar las siguientes alteraciones en el mismo: la hipotonía y la hipertonía.
- Hipotonía:
Es la disminución del tono muscular. Esto provoca que la elasticidad del músculo sea excesiva y su consistencia sea blanda. En estos casos, las articulaciones no se encuentran bien fijadas (aún con el músculo contraído). Al moverlas apreciamos flacidez y un movimiento muy amplio. Cuando se da esta alteración podemos encontrarnos con problemas como una debilidad muscular, incapacidad para mantener la postura, dolor muscular, lesiones de los tejidos blandos por falta de estabilidad muscular, etc.
- Hipertonía:
Es todo lo contrario. El aumento anormal del tono muscular produce un estado de rigidez en los músculos. Este estado hace que las articulaciones se encuentren fijadas a menudo en posturas anómalas. Al intentar moverlas, notamos cierta resistencia. La hipertonía por su parte puede provocar movimientos descontrolados, músculos tensos con contracturas, incapacidad para la marcha, articulaciones en posición de flexión, roturas musculares, etc.
En ambos casos la causa puede encontrarse en el propio músculo o en cualquiera de las estructuras nerviosas que controlan el tono.
¿Qué provoca las alteraciones del tono muscular?
Etimológicamente se divide en supraespinales, como el ictus o la parálisis cerebral, entre otras, espinales y mixtas o con afectación espinal y supraespinal, como la esclerosis múltiple o la esclerosis lateral amiotrófica. Atendiendo a la localización, se clasifican en afectación de las extremidades superiores, de las inferiores, hemi espasticidad, para espasticidad y tetra espasticidad.
La espasticidad regional y general denota una participación más difusa, con espasticidad regional, que afecta a una región contigua grande, y espasticidad generalizada, que afecta a múltiples áreas grandes del cuerpo.

Métodos utilizados para evaluar clínicamente el tono muscular
La más utilizada ha sido la escala de Ashworth modificada, debido a que no se requiere ninguna herramienta y es fácil de aplicar; sin embargo, no es sensible para medir las características que distinguen de la espasticidad a otras alteraciones del tono.
Por otro lado, la escala de Tardieu se considera como una mejor opción debido a que compara la reacción muscular al movimiento pasivo a distintas velocidades y tiene mayor fiabilidad en sujetos con parálisis cerebral. Estas dos escalas son las más utilizadas.
Existen otras evaluaciones, como la Penn Spasm Frequency Scale, desarrollada para medir la frecuencia de espasmos según la percepción del paciente, pero que no distingue entre tipos de espasmos; la Triple Spasticity Scale para pacientes con ictus, que consta de tres partes que miden la respuesta al movimiento pasivo a dos velocidades, clonos y estiramiento dinámico muscular o la Spinal Cord Assessment Tool for Spastic Reflexes, que evalúa el tipo de espasmo flexor o extensor y clonía.
Tratamiento de la espasticidad
El tratamiento de la espasticidad es multidisciplinario e implica médicos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, técnicos ortopédicos y enfermeras. Antes de diseñar un tratamiento de la espasticidad, se debe valorar su impacto en la movilidad general y la marcha, las transferencias, los cuidados, la higiene, el vestido, la alimentación y el sueño. Se debe evaluar si causa dolor o favorece la aparición de úlceras por presión, o si reduce el grado de autonomía y la participación en la vida social.
El tratamiento fisioterapéutico de la espasticidad tiene como objetivos reducir el tono muscular excesivo, dar al paciente sensación de posición adecuada y facilitar los movimientos, y evitar las limitaciones articulares. Los movimientos activos pueden ser asistidos por estimulación eléctrica funcional. Este tipo de terapia adyuvante tiene especial utilidad en pacientes con síndrome de pie equino en el contexto de una lesión de la motoneurona superior.
Se ha observado que la estimulación vibratoria de baja frecuencia a 50-100 Hz reduce el tono muscular y, por lo tanto, tiene efectos antiespásticos.