¿Qué tan útil es el EEG en niños con trastornos del desarrollo?
Autor: Giovana Femat Roldán

El electroencefalograma es un estudio no invasivo que registra la actividad eléctrica del cerebro. Para realizarlo, se colocan pequeños electrodos sobre el cuero cabelludo del niño, los cuales detectan y transmiten las señales eléctricas producidas por las neuronas cerebrales. Estas señales se representan en un gráfico que el especialista interpreta en busca de patrones normales o alteraciones.
Este estudio es completamente seguro, no duele y no implica radiación. Puede realizarse mientras el niño está despierto, dormido o en ciertas condiciones controladas, dependiendo del objetivo del examen.
¿Qué son los trastornos del desarrollo?
Los trastornos del desarrollo son afecciones que aparecen durante la infancia temprana y afectan el desarrollo de habilidades motoras, cognitivas, del lenguaje o sociales. Algunos de los más comunes incluyen:
- Trastorno del espectro autista (TEA):
Dificultad en la comunicación e interacción social, junto con comportamientos repetitivos
- Trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH):
Problemas de atención, impulsividad y/o hiperactividad
- Retraso global del desarrollo:
Retraso en múltiples áreas del desarrollo en niños menores de 5 años
- Trastornos del lenguaje y del aprendizaje:
Dificultades en la adquisición del habla o en el rendimiento escolar
La presentación clínica de estos trastornos es muy variable, y en algunos casos, se pueden asociar con alteraciones neurológicas subyacentes que requieren mayor evaluación.
¿Por qué se solicita un EEG en estos niños?
Aunque no todos los niños con trastornos del desarrollo necesitan un EEG, en ciertas situaciones este estudio puede ser muy útil. Algunos motivos comunes para solicitarlo incluyen:
- Sospecha de crisis epilépticas:
Algunos niños con trastorno del espectro autista o retraso del desarrollo presentan convulsiones evidentes o sutiles. El EEG ayuda a confirmar si estas crisis están presentes, incluso si no han sido observadas por los padres o maestros.
- Alteraciones conductuales inexplicables:
Si el niño presenta episodios de desconexión, caídas, rigidez o movimientos extraños, un EEG puede identificar si se trata de manifestaciones epilépticas.
- Evaluación del sueño:
En algunos casos, el EEG se realiza durante el sueño para aumentar su sensibilidad a ciertas alteraciones que no se detectan fácilmente mientras el niño está despierto.
- Evaluación de regresión del desarrollo:
Si un niño que previamente tenía un desarrollo adecuado empieza a perder habilidades (como el lenguaje o el contacto visual), un EEG puede ayudar a descartar síndromes epilépticos como el síndrome de Landau-Kleffner.
- Seguimiento en epilepsias conocidas:
En niños con trastornos del desarrollo que ya tienen diagnóstico de epilepsia, el EEG permite evaluar la respuesta al tratamiento o la evolución de la actividad epiléptica.

¿Qué puede revelar un EEG en niños con trastornos del desarrollo?
El EEG puede mostrar diferentes hallazgos según el caso. Algunos de ellos son:
- Actividad epileptiforme:
Picos, ondas agudas u otras descargas que indican predisposición a convulsiones. A veces se presentan incluso sin que el niño haya tenido una crisis convulsiva visible
- Lentitud focal o generalizada:
Patrones de ondas más lentas que pueden indicar alguna disfunción en ciertas áreas cerebrales
- Patrones normales:
En muchos casos, el EEG es completamente normal, lo cual también aporta información útil, ya que ayuda a descartar ciertos diagnósticos
Es importante mencionar que un EEG normal no descarta por sí solo un trastorno del desarrollo ni una epilepsia. Tampoco un EEG con hallazgos anormales significa que necesariamente el niño tiene una crisis convulsiva activa. Por eso, siempre debe ser interpretado dentro del contexto clínico completo.
¿Cuál es su utilidad en el diagnóstico?
El EEG no es una prueba diagnóstica de primera línea para todos los trastornos del desarrollo, pero puede tener un papel relevante en situaciones específicas. Su mayor utilidad radica en:
- Detectar epilepsias subclínicas, que pueden estar interfiriendo en el aprendizaje o el comportamiento del niño sin manifestarse con convulsiones evidentes.
- Apoyar el diagnóstico de síndromes neurológicos complejos que combinan retraso del desarrollo y epilepsia.
- Identificar patrones característicos, como los que se ven en el síndrome de Lennox-Gastaut, el síndrome de West o el síndrome de Landau-Kleffner.
Sin embargo, el EEG no sirve para diagnosticar TEA, TDAH o dislexia por sí solo. Estos diagnósticos se basan principalmente en la historia clínica, observación del comportamiento y pruebas neuropsicológicas especializadas.
¿Qué esperar del estudio?
Antes del EEG, es recomendable que el niño duerma bien la noche anterior y se lave el cabello, sin dejar residuos de gel o crema. Durante el estudio, se le pedirá que se mantenga lo más quieto posible, lo cual puede ser un reto para algunos niños. En ciertos casos, se puede usar una leve sedación si es necesario, siempre con supervisión médica.
El estudio suele durar entre 20 y 60 minutos, dependiendo del protocolo. En ocasiones, se necesita una grabación más prolongada o con video para correlacionar los hallazgos eléctricos con los comportamientos observados.
