Servicios
El lenguaje es fundamental para nuestro correcto desempeño en la sociedad y es una pieza clave de nuestro desarrollo.
El neurodesarrollo implica un proceso complejo que inicia desde la concepción hasta la maduración de nuestro sistema, en los primeros años de vida.
Por tal motivo, cualquier alteración a lo largo de estas etapas puede ocasionar problemas que retrasen el desarrollo del lenguaje y la correcta comunicación.
De una manera muy general, los trastornos de la comunicación o del lenguaje se pueden dividir en:
Este tipo de trastornos son relativamente frecuentes, dependiendo de la fuente que se lea, se pueden encontrar en hasta uno de cada 20 niños, o hasta el 7% de toda la población infantil.
Desde antes del nacimiento inicia la formación de los sistemas y vías nerviosas que se encargaran de que podamos comunicarnos y de esta manera, comenzar a integrar conexiones y asociaciones.
Después del nacimiento, la integración de la información y el estímulo constante permitirán la maduración de esta capacidad para una adecuada comunicación.
En pocas palabras, para que un niño pueda comunicarse de manera adecuada, debe pasar por este complejo proceso de maduración que incluye oir, entender, integrar, recordar, etc.
No existe una única causa de los trastornos del lenguaje, en muchas ocasiones son multifactoriales, y en algunos casos, no se puede establecer el origen.
Sin embargo, se han vinculado con trastornos genéticos y hereditarios, encontrando hasta en un 50% un familiar que también presenta trastorno del lenguaje.
Otras situaciones que se han asociado con trastornos del lenguaje incluyen otras condiciones que afectan el neurodesarrollo como:
De manera específica no existe una manera de prevención para los trastornos del lenguaje, por lo que las recomendaciones son las mismas que para un embarazo normal. Es decir, llevar un adecuado control prenatal con apego a las recomendaciones del médico.
Las manifestaciones dependen del tipo de trastorno de lenguaje que se presente.
Aquellos niños con trastorno del lenguaje de tipo receptivo pueden:
Por lo anterior se entiende que en edades tempranas es difícil identificar estos síntomas.
Por otro lado, las manifestaciones en el trastorno de lenguaje de tipo expresivo suelen ser más evidentes en etapas más tempranas, sobre todo síntomas que los papás detectan con mayor facilidad, como:
El diagnóstico de los trastornos del lenguaje se basa inicialmente en la sospecha, que suele provenir de los padres o de los cuidadores principales como maestras de preescolar o niñeras, quienes detectan que el niño habla menos o parece más distraído comparado con los niños de su edad.
Ante cualquier sospecha, es importante acudir de manera temprana con el especialista, en este caso en neurólogo pediatra, para poder establecer un diagnóstico adecuado e iniciar un tratamiento oportuno.
Antes de iniciar el tratamiento se deben descartar otras comorbilidades que puedan estar impidiendo la adecuada comunicación, como la hipoacusia (problemas de audición) que puede ser detectada con audiometría y que en muchos lugares suele realizarse como protocolo al nacimiento, o el síndrome de déficit de atención con hiperactividad, por mencionar algunos ejemplos.
Una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento será individualizado, es decir, será dirigido a las necesidades de cada paciente.
El tratamiento tiene dos pilares que son la terapia de lenguaje y la psicoterapia. Con la terapia del lenguaje se ejercitará a través de sesiones las debilidades que el paciente presente para su adecuada comunicación, y con la psicoterapia ayudará con aquellos problemas emocionales que pueden acompañar en muchas ocasiones los trastornos del lenguaje.