¿Qué es el trastorno desintegrativo infantil?
Autor: Giovana Femat Roldán

El trastorno desintegrativo infantil o síndrome de Heller es un trastorno generalizado del desarrollo poco frecuente, con una edad de aparición anterior a los tres años, y que se caracteriza por una pérdida drástica del funcionamiento de la conducta y del desarrollo tras al menos dos años de desarrollo normal. Las manifestaciones de la enfermedad incluyen pérdida del habla, incontinencia, problemas de comunicación e interacción social, comportamientos autistas estereotipados y demencia. Esta entidad ha sido desplazada y ahora es catalogada dentro del trastorno del espectro autista.
¿Qué es el TEA?
El trastorno del espectro autista (TEA) es un grupo de trastornos del desarrollo neurológico de aparición temprana, caracterizados por un deterioro de las habilidades sociales y comunicativas y un comportamiento estereotipado.
Aunque se define por este núcleo de síntomas, el fenotipo de los pacientes con TEA es extremadamente variable, y abarca desde individuos con discapacidad intelectual (DI) grave y un rendimiento muy bajo en habilidades de conducta adaptativa, hasta individuos con un coeficiente intelectual (CI) normal que pueden vivir una vida independiente.
Estos individuos también pueden presentar una serie de otras comorbilidades, como hiperactividad, problemas de sueño y gastrointestinales y epilepsia. Se ha estimado que el trastorno del espectro autista afecta al 1% de la población y es cuatro veces más frecuente entre los varones que entre las mujeres.
¿Qué causa el TEA?
Aunque se piensa que factores ambientales, como infecciones o el uso de ciertos fármacos durante el embarazo, juegan un papel en su etiología, la heredabilidad del TEA se ha estimado en alrededor del 90%, mostrando la relevancia de los factores genéticos en la patogénesis de la enfermedad. La comprensión de los aspectos genéticos de una enfermedad proporciona información valiosa sobre los riesgos de recurrencia, pronósticos y posibles intervenciones terapéuticas.
¿Cómo se diagnostica el TEA?
El diagnóstico se basa en pruebas neuropsicológicas pero como regla general, actualmente se recomienda que todos los pacientes con TEA sean examinados para CNV mediante análisis de microarrays cromosómicos, ya que se estima que aproximadamente el 10% de los pacientes muestran un CNV clínicamente significativo.
En particular, los pacientes que presentan:
- Microcefalia
- Convulsiones
- Características dismórficas
- Malformaciones congénitas
- Antecedentes familiares de otros trastornos psiquiátricos y del neurodesarrollo.
Tienen tasas más altas de CNV clínicamente significativo. Los CNV más comunes encontrados en pacientes con TEA se encuentran en 15q11-13, 16p11 y 22q11-13, que en conjunto tienen una incidencia de alrededor del 3 al 5% dado que el cariotipo tiene una resolución menor que el análisis de microarrays cromosómicos, hoy en día esta prueba citogenética se ha indicado solo cuando hay una sospecha de aneuploidía o un historial de abortos repetidos sugestivos de reordenamientos cromosómicos.
¿Qué síndromes pueden cursar con TEA?
Entre los síndromes monogénicos que tienen el TEA como parte de sus síntomas, tres merecen especial atención.
Síndrome del cromosoma X frágil
Debido a su elevada prevalencia entre los individuos con TEA, las pruebas moleculares para el síndrome del cromosoma X frágil deben realizarse a todos los pacientes varones, a pesar de la ausencia de cualquier característica clínica característica del síndrome. El cribado femenino para el cromosoma X frágil sólo se recomienda en casos de patrón de herencia ligado al cromosoma X de DI no diagnosticada, historia familiar de síndrome del cromosoma X frágil o insuficiencia ovárica prematura.
Síndrome de Rett
También se recomienda que todas las niñas con TEA y DI se sometan a pruebas de mutaciones en el gen MECP2 , responsable del síndrome de Rett, ya que se ha estimado que el 4% de las pacientes con TEA y DI grave presentan mutaciones dañinas en este gen.
Mutaciones en el gen PTEN
Finalmente, las mutaciones en el gen PTEN , que se asocian con síndromes tumorales hamartoma, una enfermedad que causa macrocefalia/macrosomía y mayor riesgo de tumorogénesis, deben ser examinadas en casos de TEA con macrocefalia (circunferencia craneal por encima de 2,5 DE de la media), especialmente debido al mayor riesgo de desarrollo de cáncer.
El TEA también puede asociarse a trastornos metabólicos en una proporción relativamente pequeña de los casos. A pesar de que los trastornos metabólicos se asocian principalmente a un patrón de herencia recesivo (por lo que son más indicativos en casos de matrimonio consanguíneo) y presentan características clínicas claras como convulsiones, regresión neurológica y otras anomalías fisiológicas, se ha sugerido que se debe realizar un cribado de errores metabólicos congénitos a todos los pacientes con TEA.

¿Que tratamiento hay para el TEA?
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición neurodesarrollada que se manifiesta de diversas formas, y su tratamiento requiere un enfoque multidisciplinario y personalizado. No existe una «cura» para el TEA, pero hay múltiples intervenciones que pueden mejorar la calidad de vida de las personas con autismo, ayudándolas a desarrollar habilidades y manejar los desafíos asociados con la condición.
1. Intervención Temprana
La intervención temprana es fundamental para mejorar los resultados en niños con TEA. Esta puede incluir:
- Terapia Conductual:
Los programas como el Análisis Conductual Aplicado (ABA) son comunes. ABA utiliza técnicas de refuerzo positivo para enseñar habilidades sociales, de comunicación y de aprendizaje.
- Terapia del Lenguaje:
Los terapeutas del habla y el lenguaje trabajan para mejorar las habilidades de comunicación, tanto verbal como no verbal.
- Terapia Ocupacional:
Ayuda a los niños a mejorar las habilidades motoras finas y gruesas, y a manejar las actividades de la vida diaria.
- Terapia Física:
En algunos casos, puede ser necesaria para mejorar la coordinación y el control motor.
2. Enfoque Farmacológico
Aunque no existen medicamentos específicos para tratar el TEA en sí, algunos medicamentos pueden ayudar a manejar síntomas asociados como la irritabilidad, la ansiedad, la depresión, o los problemas de atención. Los medicamentos comúnmente utilizados incluyen:
- Antipsicóticos:
Como risperidona o aripiprazol, que pueden ayudar a reducir la irritabilidad y el comportamiento agresivo.
- Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS):
Estos pueden ser útiles para tratar síntomas de ansiedad o depresión.
- Estimulantes:
Como el metilfenidato, que puede ayudar en el manejo de síntomas de TDAH que a menudo coexisten con el TEA.
3. Apoyo Psicológico y Familiar
El apoyo psicológico es crucial tanto para la persona con TEA como para sus familiares. La psicoeducación, el apoyo emocional, y la orientación son fundamentales para manejar los desafíos diarios y las expectativas a largo plazo.
4. Educación Especializada
La educación adaptada a las necesidades del niño con TEA es clave. Muchos niños con TEA se benefician de un entorno educativo que entiende y acomoda sus necesidades específicas. Esto puede incluir aulas de educación especial, programas de inclusión, o una combinación de ambos.
5. Tecnología Asistiva
El uso de tecnología, como dispositivos de comunicación aumentativa y alternativa (CAA), puede ser una herramienta valiosa para mejorar la comunicación y la independencia.
Es esencial que el tratamiento del TEA sea individualizado, ya que cada persona con autismo es única y puede responder de manera diferente a las diversas intervenciones. Trabajar con un equipo multidisciplinario, que incluya neurólogos, psicólogos, terapeutas ocupacionales, y educadores, puede ayudar a maximizar el potencial y la calidad de vida de las personas con TEA.
